La abundancia de lluvias registrada durante el pasado invierno está teniendo consecuencias visibles en numerosos puntos del municipio de Cartagena. El crecimiento de la vegetación y la aparición de múltiples focos de cría en solares privados sin mantener han provocado una notable proliferación de insectos, una situación que también se está repitiendo en buena parte del litoral mediterráneo español.
Ante este escenario, el Ayuntamiento de Cartagena ha reforzado las labores de vigilancia y tratamiento a través de la empresa concesionaria del servicio de control de plagas, con el objetivo de minimizar molestias vecinales y mantener bajo control las zonas públicas del municipio.
Desde el Consistorio explican que gran parte de los avisos recibidos en las últimas semanas están relacionados con la presencia de insectos inofensivos, especialmente cochinillas y zapateros, cuya proliferación se ha visto favorecida por la humedad acumulada y el aumento de la vegetación. Al mismo tiempo, recuerdan que continúan los procedimientos para exigir a los propietarios de solares privados su limpieza y mantenimiento, aunque estos trámites administrativos requieren plazos que retrasan la actuación sobre muchos terrenos.
Mientras tanto, los trabajos preventivos se mantienen de forma constante en espacios públicos. En materia de desratización, tres operarios especializados realizan inspecciones mensuales en todo el término municipal, incrementando la frecuencia a revisiones quincenales en zonas consideradas especialmente sensibles, como el Casco Antiguo y determinadas diputaciones donde históricamente existe una mayor presencia de roedores.
También continúan los tratamientos frente a pulgas y garrapatas, así como las actuaciones específicas contra las cochinillas en aquellos barrios y diputaciones donde se detectan concentraciones significativas. Estas intervenciones se planifican atendiendo a los avisos recibidos y a los puntos conflictivos identificados en campañas anteriores.
El servicio presta además una atención especial a las áreas de esparcimiento canino y a las inmediaciones de las colonias felinas autorizadas, donde se realizan tratamientos mensuales para reducir riesgos sanitarios y evitar molestias a los vecinos.
Uno de los frentes más importantes en esta época del año sigue siendo el control del mosquito tigre. Para ello, el Ayuntamiento mantiene activos programas de tratamiento en imbornales tanto del casco urbano como de las distintas poblaciones del municipio. Paralelamente, un equipo formado por cuatro técnicos especializados desarrolla actuaciones semanales en espacios naturales y zonas inundables, entre ellas Marina del Carmolí, Lo Poyo, los entornos próximos a las Salinas de Marchamalo y diversas ramblas como las de Benipila, Canteras o Nueva Cartagena.
La estrategia municipal prioriza el empleo de tratamientos larvicidas mediante productos biológicos respetuosos con el medio ambiente, una fórmula que permite actuar sobre los focos de reproducción antes de que los insectos alcancen la fase adulta.
A estas actuaciones se suman las campañas puerta a puerta destinadas a localizar focos de cría en propiedades privadas, especialmente en áreas costeras del Mar Menor, La Azohía e Isla Plana. En estas zonas, la existencia de segundas residencias desocupadas durante buena parte del año favorece la acumulación de agua en piscinas, fuentes y recipientes, convirtiéndolos en lugares idóneos para la reproducción del mosquito tigre durante los meses de primavera y otoño.













