Cartagena ha abierto este fin de semana, de forma simultánea, todas las exposiciones de la sección oficial de FotoFest Cartagena, la bienal de fotografía organizada por el Ayuntamiento de Cartagena, consolidando a la ciudad portuaria como un referente del pensamiento visual contemporáneo. El recorrido inaugural, celebrado el sábado 31 de enero, reunió a buena parte de los fotógrafos participantes, al director artístico del festival, Juan Manuel Díaz Burgos, y a representantes del sector cultural, en una jornada que evidenció la diversidad estética y conceptual de las propuestas que podrán visitarse hasta mediados de abril. Toda la programación puede consultarse en la web oficial del festival.
El compromiso social y la denuncia atraviesan con fuerza varias de las exposiciones. En el Museo del Teatro Romano se presenta Hijas de ningún Dios, de Nuria López Torres, un proyecto documental que aborda la violencia extrema contra las mujeres en México: feminicidios, desapariciones, explotación sexual y la desprotección sistemática de las víctimas y sus familias. La autora, que acompañó al público durante el recorrido inaugural, concibe la fotografía como una herramienta de memoria, justicia y resistencia, dando voz a quienes han sido silenciadas.
Desde un registro más íntimo y poético, Julio López Saguar propone Conversaciones en silencio en la Domus del Pórtico. Sus imágenes invitan a detenerse y escuchar lo que cuentan los espacios, los objetos y los paisajes abandonados, capturados en ese instante en el que la ausencia, la memoria y el rastro humano se hacen visibles sin necesidad de palabras.
La huella de los grandes conflictos contemporáneos emerge en Vida después de Chernóbil, de Quintina Valero, expuesta en la Sala Dora Catarineu. Tras varios viajes a Ucrania, la fotógrafa documenta las consecuencias humanas del desastre nuclear a través de la vida cotidiana de quienes siguen habitando territorios marcados por la radiación. Un testimonio de dolor, supervivencia y abandono que adquiere hoy una nueva dimensión en el contexto bélico actual.
La mirada sobre comunidades humanas se amplía con Menonitas, de Miguel Bergasa, en la Casa Pedreño de la Fundación Cajamurcia. Fruto de más de tres décadas de seguimiento, el proyecto documenta la vida de una de las ramas más conservadoras de esta comunidad religiosa, atrapada entre la tradición y el progreso, y cierra un ciclo histórico al mostrar la desaparición de un modo de vida tal y como fue conocido.
El paisaje humano urbano cobra protagonismo en 08001, de Sasha Asensio, instalada en el Centro Cultural Ramón Alonso Luzzy. El barrio barcelonés del Raval se convierte aquí en un laboratorio social donde conviven culturas, religiones e identidades diversas, retratadas desde una mirada que reivindica la dignidad y la riqueza de la diversidad.
La relación entre el ser humano, el trabajo y el entorno natural se refleja en Garum, de Antonio González Caro, en el MURAM. Tras convivir durante varias temporadas con pescadores de almadraba en la costa gaditana, el fotógrafo documenta no solo la pesca del atún rojo, sino la vida, el esfuerzo y la identidad de una comunidad profundamente ligada al mar desde hace siglos.
Estas exposiciones se suman a las del Palacio Consistorial, abiertas al público el viernes 30 de enero. Allí, Fátima Ruiz presenta Tenebrae, una serie de autorretratos que se adentran en la sombra, la vulnerabilidad y la introspección a través de imágenes crudas y rituales que interpelan directamente al espectador. En el mismo espacio, Carmenchu Alemán expone Hispania Sacra, un recorrido visual por la iconografía de lo sagrado en la Península Ibérica que explora la convivencia —a menudo contradictoria— entre lo pagano y lo cristiano, a partir de décadas de investigación fotográfica.
La fotografía sale además al encuentro de la ciudadanía con Caleidoscopio, una gran exposición urbana que este domingo 1 de febrero transforma las calles de Cartagena en una galería al aire libre. Con la participación de 66 autores y autoras de la Región de Murcia, la muestra reivindica la fotografía de autor con contenido humano y la integra en el paseo cotidiano.
FotoFest Cartagena 2026 se completa con una programación OFF que amplía el mapa fotográfico de la ciudad y refuerza su vocación participativa. Enrique Selma presenta Vértigo en la galería Bisel; Puro Teatro puede visitarse en La Naval con obras de Erwin Olaf, Cristina García Rodero, Chris Venere, Luis Baylón y Malick Sidibé; José Carlos Ñiguez expone en la Universidad Politécnica de Cartagena; y Alicia Cadenas muestra Atlas de la nostalgia en Studio2020. Un conjunto de propuestas que confirma a Cartagena como un espacio abierto a la reflexión visual, al diálogo y a la fotografía como lenguaje crítico de nuestro tiempo.










