Cartagena volverá a mirar al otro lado del Atlántico para dejarse envolver por nuevos acentos, sonidos y miradas. La próxima edición de La Mar de Músicas tendrá como país protagonista a Ecuador, una elección que no solo marca el rumbo artístico de 2026, sino que refuerza un vínculo humano y cultural que ya forma parte del día a día de la ciudad.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha mantenido un encuentro institucional con la embajadora de Ecuador en España, Wilma Andrade, para formalizar una participación que se venía gestando desde el pasado año. La reunión supone el impulso definitivo a una edición que, tras más de tres décadas de trayectoria, aspira a ser especialmente simbólica tanto por la dimensión cultural del país invitado como por la profunda huella de la comunidad ecuatoriana en la Región de Murcia.
La Mar de Músicas, consolidado como uno de los grandes festivales internacionales del Mediterráneo, volverá a desplegar un programa que irá más allá de los escenarios. Música, literatura, cine, artes visuales y encuentros culturales formarán parte de un desembarco creativo que teñirá la ciudad con los colores, ritmos y relatos del país andino. No se trata únicamente de conciertos; se trata de generar espacios de diálogo y descubrimiento mutuo.
Arroyo ha subrayado que Ecuador es una elección inmejorable para una edición que quiere ser especial. El festival, ha recordado, ha permitido durante 31 años acercar a Cartagena a culturas de todo el mundo, ampliando horizontes y fortaleciendo su proyección turística e internacional. En esta ocasión, además, el componente emocional es evidente: la comunidad ecuatoriana es la segunda más numerosa entre la población inmigrante del municipio y forma parte activa del tejido social cartagenero.
Por su parte, la embajadora Wilma Andrade ha agradecido la invitación oficial y ha destacado que esta colaboración permitirá visibilizar la identidad, la cultura y la música de Ecuador, al tiempo que ofrecerá un espacio de integración y orgullo para los ecuatorianos residentes en Cartagena. La invitación, ha señalado, es abierta y participativa: un evento para compartir, celebrar y fortalecer la convivencia.
El compromiso institucional va más allá de las fechas del festival. Ambas partes han acordado que la presencia ecuatoriana no se limite a unas semanas de programación, sino que se extienda a lo largo del año con actividades que reconozcan y pongan en valor sus tradiciones, su patrimonio y su aportación a la vida cultural local. Este enfoque convierte al festival no solo en un escaparate artístico, sino en una herramienta de diplomacia cultural y cohesión social.
Así, Cartagena refuerza el papel de La Mar de Músicas como puente entre continentes, como motor turístico y como símbolo de una ciudad abierta que entiende la cultura como territorio común. En 2026, Ecuador no será solo el país invitado: será el latido que marque el ritmo de un festival que sigue creciendo sin perder su esencia.













