Hay lugares que no necesitan grandes artificios para convencer. Basta con una propuesta honesta, un espacio cuidado y una cocina que responda a lo que promete. Eso es lo que ocurre con Bar – Restaurante El Monita, que ha iniciado su andadura en el Polígono de Los Camachos, ocupando el local que durante años albergó a La’Muñeira. Nueva etapa, misma vocación de servicio a una de las zonas con más movimiento laboral de Cartagena.
Su ubicación, junto a la gasolinera Repsol y en plena entrada del polígono, lo convierte en un punto estratégico. Acceso cómodo, facilidad de aparcamiento y un entorno práctico para quienes trabajan en la zona o para quienes están de paso y buscan una comida completa sin rodeos.
Desde que se cruza la puerta se percibe un ambiente limpio, moderno y bien organizado. El espacio resulta amplio y agradable, pensado para ofrecer ese pequeño respiro dentro de la jornada laboral. Mesas cómodas, buena iluminación y un servicio ágil que entiende el ritmo de quienes disponen de un tiempo ajustado para comer.
El gran atractivo es su menú diario de 14 euros, una propuesta que destaca por variedad y equilibrio. Incluye entrante, primero, segundo, bebida y postre o café. Una fórmula clara y bien resuelta que, en estos tiempos, mantiene una relación calidad-precio difícil de igualar en la zona.
El entrante, una ensalada clásica con lechuga, cebolla, tomate, maíz y zanahoria, cumple su función de abrir boca con frescura. A partir de ahí, la carta de primeros ofrece opciones para todos los gustos: desde una ensalada César hasta un reconfortante caldo con pelotas, pasando por guisos tradicionales como la magra con patatas o propuestas tan reconocibles como los macarrones a la napolitana con atún. No faltan platos de cuchara como la sopa castellana, ni clásicos como el arroz a la banda, los huevos rotos con jamón o las alcachofas salteadas.
En los segundos, la variedad continúa con carnes y pescados bien presentados y en raciones generosas. Lasaña de carne, carrillera de cerdo en salsa, secreto a la parrilla o brochetas de solomillo para quienes buscan contundencia. También opciones como alitas a la naranja o milanesa de pollo con huevo. En el apartado de pescado, merluza en salsa verde con almejas o lenguado rebozado completan una oferta equilibrada.
Los platos llegan bien servidos, con sabor casero y ese toque tradicional que transmite cocina hecha con intención. Sin estridencias, pero con solvencia. Se agradece esa sensación de comida reconocible, de la que reconforta y cumple.
El Monita no busca reinventar la restauración del polígono, sino hacerla mejor. Ofrece lo que muchos trabajadores demandan: rapidez, calidad, variedad y un precio ajustado. Y lo hace en un espacio renovado que inicia una nueva etapa con buen pie.
En definitiva, una incorporación que refuerza la oferta gastronómica de Los Camachos y que, a tenor de la experiencia, apunta a convertirse en una parada habitual para quienes quieran comer bien, sin complicaciones y con la tranquilidad de saber que el menú responde.










