La Peña Flamenca de Cartagena Antonio Piñana ha dado a conocer el avance de su programación para 2026, una temporada que reafirma su compromiso con el flamenco entendido como expresión artística, cultural y patrimonial, pero también como espacio de transmisión, memoria y encuentro. Lejos de concebirlo únicamente como espectáculo, la Peña plantea un proyecto que dialoga con el presente sin perder de vista la raíz, con una mirada que este año se dirige de forma especial hacia Cataluña, territorio clave en la historia y proyección del flamenco.
Ese foco catalán vertebra una programación que apuesta por el intercambio cultural con distintas peñas flamencas de Cataluña, reforzando vínculos históricos y artísticos que han sido fundamentales en la evolución del cante, el toque y el baile. La identidad visual de la temporada acompaña ese planteamiento: la cartelería, obra del diseñador Cristóbal Sánchez (@tobalsan), se inspira en los lunares como icono del flamenco y en señas reconocibles de la cultura catalana, con un lenguaje minimalista que equilibra tradición y modernidad.
La temporada de recitales ya ha comenzado con fuerza gracias a un concierto inaugural protagonizado por Duquende, que dejó un recital cargado de inspiración y duende. Tras él, el baile de Rebeca Monasterio tomará el relevo con una propuesta que promete intensidad y precisión. A lo largo del año pasarán por la Peña voces como las de Montse Cortés, José Antonio Martín El Salao, Ana Brenes y Antonio Campos; el baile contará con la expresividad de Pedro Córdoba y Clara Checa; y la guitarra estará representada por Juan Ramón Caro, cuyo virtuosismo y sensibilidad son ampliamente reconocidos. Una selección cuidada que equilibra tradición, apoyo a nuevos talentos y una visión amplia del arte flamenco, y que aún no está cerrada, ya que la entidad anuncia la incorporación de nuevas figuras en los próximos meses.
La dimensión formativa vuelve a ocupar un lugar central. Ya están abiertos los plazos de inscripción para los talleres de palmas y compás flamenco y para el de iniciación a las castañuelas, una de las novedades de esta edición, concebidos como puertas de entrada prácticas y accesibles al universo flamenco. A ello se suma la Escuela de Flamenco de la Peña, centrada en cante y guitarra, que se mantiene como uno de los pilares fundamentales de la entidad por su labor continuada y por su papel esencial en la transmisión del flamenco a nuevas generaciones, siempre en conexión directa con la actividad artística y cultural que se desarrolla en la sede.
La programación se completa con un amplio abanico de actividades culturales vinculadas al cine, la investigación y la memoria flamenca. Entre ellas destaca el ciclo Cine y Flamenco, con proyecciones como Del Sur a Barcelona. Los caminos del flamenco, Antonio, el bailarín de España o Los Tarantos, así como la presentación del libro Coplas y discografía del cante minero levantino. Desde la organización avanzan que, en la segunda mitad del año, se irán sumando nuevas propuestas que ampliarán este apartado cultural.
Por segundo año consecutivo regresarán los Domingos Flamencos, cuya programación se cerrará próximamente. El ciclo volverá a apostar por recitales de artistas jóvenes y por otras actividades que se darán a conocer más adelante, consolidando este formato como un espacio para la creación emergente y el encuentro con nuevos públicos.
Este proyecto cultural cuenta con el respaldo del Ayuntamiento de Cartagena y la colaboración del Instituto de las Industrias Culturales y las Artes de la Región de Murcia, la Universidad Politécnica de Cartagena, la Filmoteca Regional y el Museo Arqueológico Municipal, además de la implicación de diversos establecimientos y entidades locales como el restaurante Mare Nostrum, El Soldadito de Plomo, Carrots Café y Ecoturismo Cabo Tiñoso, cuyo apoyo resulta clave para el desarrollo de la temporada.
La Peña Flamenca Antonio Piñana invita a la ciudadanía a hacerse socia y a formar parte de un proyecto cultural compartido y comprometido con la promoción del flamenco. Todas las actividades culturales son gratuitas y el resto de propuestas están abiertas también a personas no socias, que pueden colaborar con su aportación. De este modo, la entidad se consolida como un espacio abierto, acogedor y vivo, dedicado a la difusión y al disfrute de un arte que sigue escribiendo su historia desde Cartagena.











