Hay convocatorias que no nacen de la ideología ni del ruido, sino del cansancio. Del cansancio de ver cómo un territorio frágil, querido y compartido se convierte, poco a poco, en un tablero donde otros mueven las fichas sin preguntar. Esta movilización del Sábado 24 de enero no surge contra las energías renovables. Surge contra la injusticia.
El Sábado 24 de enero, a las 12:00 horas, en la Plaza de España de Cartagena, vecinos, asociaciones y colectivos del Distrito 7 y del Mar Menor Sur se darán cita para decir algo muy sencillo y muy profundo a la vez: no aceptamos que la cuenca del Mar Menor y sus pueblos sean tratados como una zona de sacrificio energético.
El problema real no es la transición energética. El problema es cómo se está haciendo. Macroplantas fotovoltaicas, plantas de biogás y grandes infraestructuras proyectadas a escasos metros de viviendas, sin una planificación territorial seria, sin estudios ambientales completos y, sobre todo, sin contar con la gente que vive allí. Separaciones de 100 o 200 metros que no protegen la salud, ni el paisaje, ni el valor de los hogares. Proyectos fragmentados de manera artificial para esquivar evaluaciones ambientales rigurosas. Una acumulación de instalaciones que transforma campos, pueblos y entornos rurales en polígonos industriales.
Y todo esto en una de las cuencas más frágiles del Mediterráneo. En un territorio que ya ha sufrido demasiado. En un lugar donde el equilibrio ambiental no es una consigna, sino una cuestión de supervivencia.
Quienes convocan esta movilización lo dicen con claridad y sin rodeos: no hay una división vecinal real. La inmensa mayoría comparte una misma preocupación y una misma defensa del bien común. Aquí no se enfrentan vecinos contra vecinos. Aquí se defiende un territorio frente a un modelo que prioriza intereses privados a costa del paisaje, la biodiversidad, la agricultura y la calidad de vida.
La manifestación del Sábado no pide imposibles. Pide sentido común. Pide que se paralicen los macroproyectos mal ubicados. Pide planificación energética con criterios ambientales, sociales y paisajísticos. Pide evaluaciones ambientales completas que tengan en cuenta los impactos acumulativos y la cercanía a los núcleos habitados. Pide participación ciudadana real, de la que escucha y decide, no de la que se rellena en un trámite administrativo. Y pide apostar por un modelo distinto: renovables distribuidas, autoconsumo, proyectos compatibles con el entorno y con las personas que lo habitan.
El Sábado 24 no se defiende solo un paisaje. Se defiende una forma de vivir. Se defiende el derecho a decidir qué futuro queremos para nuestros pueblos. Se defiende la idea de que una transición energética justa no puede hacerse dejando fuera a la gente.
“No somos una zona de sacrificio”. No es un lema vacío. Es una línea roja. Y el Sábado, a las 12:00, en la Plaza de España, la ciudadanía está llamada a cruzarla junta, con dignidad y con la convicción de que el Mar Menor y sus pueblos no volverán a ser moneda de cambio.











Ya lo hemos corregido. Muchas gracias por avisar.
En el subtítulo de la nota sobre la manifestación se lee “viernes” y debe ponerse sábado. Gracias.