La Virgen del Primer Dolor ya está de nuevo donde siempre la ha sentido el pueblo cartagenero: en su altar de la Capilla California, envuelta en el silencio devoto que precede a los grandes momentos. Tras tres meses de un meticuloso proceso de restauración en el Centro de Restauración de la Región de Murcia, la imagen regresa a la ciudad renovada, serena y preparada para cerrar, un año más, la Magna Procesión del Miércoles Santo.
El retorno de la que muchos consideran la Madre de todos los californios ha sido motivo de celebración institucional y cofrade. La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha subrayado la prioridad que se otorgó a esta intervención para que la talla pudiera lucir en plenitud durante la Semana Santa, destacando la rapidez y el rigor de los trabajos. La imagen salió de la ciudad el pasado 21 de octubre y hoy vuelve a presidir su capilla, recuperando no solo su lugar físico, sino también su papel emocional y simbólico en la vida de Cartagena.
En ese mismo contexto, la regidora ha puesto el acento en la colaboración entre administraciones y en el esfuerzo constante de las cofradías, que sostienen con recursos propios un patrimonio que trasciende lo artístico. Un patrimonio que, como recordó, se convierte cada primavera en una catequesis viva en las calles y en una de las señas de identidad más profundas de la ciudad.
La consejera de Turismo, Cultura, Juventud y Deportes, Carmen María Conesa, ha definido la intervención como un trabajo delicado y minucioso, orientado a devolver la obra a su estado original. La restauración ha permitido estabilizar la imagen y rescatar una policromía que permanecía oculta bajo capas de suciedad, contaminación y barnices envejecidos, garantizando así su conservación futura y el respeto a una devoción profundamente arraigada.
Desde la Cofradía California, su Hermano Mayor, Pedro Ayala, ha expresado el agradecimiento de la hermandad por el respaldo recibido y ha reivindicado la firme apuesta de los californios por la conservación de su legado. Con la Virgen ya en casa, la cofradía mira al futuro sin perder de vista la responsabilidad que implica custodiar un patrimonio tan amplio, señalando a la Virgen de la Esperanza como próximo objetivo de restauración.
En el plano técnico, el director del centro restaurador, Javier Bernal, ha explicado que, pese a no presentar daños estructurales graves, la imagen acumulaba una suciedad muy profunda que desdibujaba detalles esenciales. La limpieza ha permitido recuperar elementos tan significativos como las sandalias de los pies, invisibles hasta ahora, y se han aplicado técnicas como el regattino y el puntillismo en manos y pies para corregir los desgastes provocados por siglos de contacto devocional.
Con su regreso, la Virgen del Primer Dolor no solo recupera su esplendor material, sino también su lugar en el corazón de Cartagena. Desde su altar, vuelve a mirar a la ciudad que la espera cada Miércoles Santo, consciente de que en su silencio se condensa la fe, la historia y la memoria compartida de todo un pueblo.











