En los últimos días del pasado mes de noviembre y principios de diciembre, nuestra Trimilenaria se ha convertido en el epicentro de la industria naval por el gran desarrollo de nuestro Astillero, al igual que el de la industria auxiliar. En el podcast realizado en el Hotel Alfonso XIII sobre el submarino S-81 (Isaac Peral) el Almirante del Arsenal Militar, Don Alejandro Cuerda, y del Comandante de la Flotilla de Submarinos, Don Alfonso Carrasco, nos pusieron al día con unas extraordinarias intervenciones sobre estos submarinos que la multinacional Navantia está construyendo como un «buque líder» en su género. La Escuela de Infantería de Marina ha reunido a directivos de grandes compañías y expertos en soluciones tecnológicas innovadoras para mejorar los buques de guerra. Con el documento estratégico ‛Armada 2050’ como marco, la marina española está dando forma a un ambicioso plan para el diseño de un buque autónomo capaz de operar en remoto de manera eficaz y en un entorno multidominio. Un paso más en un rumbo firme: el de construir la Armada del futuro.
Hasta la Asociación Cartagena Ciudad de los Submarinos se está implicando con su proyecto ‛El Cinturón del Submarino’. Una iniciativa cultural, educativa, deportiva y turística que busca reforzar el vínculo histórico entre la ciudad y el Arma Submarina. Lo van a llevar a cabo después de lograr la incorporación de la vela del submarino Mistral (S-73) – cedida por la empresa Hermanos Inglés – al nuevo espacio urbano de la Villa y Condado de Santa Lucía. Este nuevo proyecto será una ‛Ruta Turística de los Submarinos’ con inicio y final en el Museo Naval en el que su comandante-director, el Capitán de Navío Fernández-Bravo, se está implicando para que sea un éxito total. En el recorrido de la marcha existirán réplicas de submarinos, similar al que está situado en la plaza de entrada a la ciudad. Asimismo, otro proyecto local que nos va a posicionar en España para crear un espacio único en Europa es el submarino Tonina, que inicia su nueva etapa como pieza patrimonial convirtiéndose en museo dentro de una instalación museística en los túneles del Espalmador. Y es que todo suma en esta Trimilenaria ciudad intrínsecamente vinculada con la Armada.
En la presentación de este proyecto me encontré con el ingeniero naval López de Larreta, el cual me dio su opinión de que a mí me gusta mucho contar historias con astucia y lógica. Por ello, me comentó esta situación: «Un abogado le vendió un pozo a un profesor jubilado. Dos días después, el abogado regresó y le dijo: le vendí el pozo, pero no el agua. Si quiere usarla, tendrá que pagar un extra. El profesor, con una sonrisa tranquila, le respondió: Justo de eso quería hablarle. Si el agua es suya, tiene hasta mañana para sacarla de mi pozo. De lo contrario, me veré obligado a cobrarle un alquiler. El abogado, visiblemente avergonzado, balbuceó: ¡Pero si solo estaba bromeando! Entonces el profesor, con serena sabiduría, concluyó: Y pensar que fuimos profesores como yo los que formamos a abogados como usted. Usted busca ganar, yo busco educar». Cuando la lógica de la escuela supera la astucia de los tribunales, se da esta situación.
Y volviendo a hablar de submarinos, la pasada semana el presidente de Saes, José Javier Mármol, fue galardonado por MurciaEconomía por su contribución a los programas estratégicos de defensa. En ese momento indicó: «Cartagena debe saber que su tecnología viaja en los grandes programas de defensa. Saes en una multinacional que apunta siempre hacia la innovación, la excelencia y el servicio público. Es, ante todo, una empresa con alma. Su ciencia es el arte de escuchar y sentir el océano. No solo vender tecnología sino crear capacidades estratégicas».
Corría el año 1989 cuando el presidente de la Comunidad Autónoma, Carlos Collado, y el consejero de Industria, Francisco Artés Calero, presentaron la nueva empresa estatal de electrónica Saes, surgida gracias a la colaboración de Bazán y la empresa Inisiel, ambas del INI. Tuvo como primer responsable a Umberto Figarola y fue constituida con un capital inicial de 500 millones de pesetas. En el año 1992 la compañía recibió un gran impulso con la entrada como accionista de Thales, una multinacional francesa de electrónica dedicada al desarrollo de sistemas de información y servicios para los mercados aeroespaciales, de defensa y seguridad. En el año 2004 continuó con su crecimiento, instalando un nuevo centro de producción en el Polígono de La Palma y una nueva sede en San Fernando, Cádiz.
Los reconocimientos a Saes no dejan de llegar. De hecho, en la XXIV Noche de las Telecomunicaciones se le otorgó el ‘Galardón al Liderazgo Tecnológico en Proyectos de Defensa’. Según los define su presidente Javier Mármol estos premios son, sobre todo, para las personas que forman parte de la compañía: profesionales que, cada día, aportan talento, esfuerzo y compromiso para que la empresa siga siendo un referente en tecnología submarina. Saes es una empresa pública que genera empleo de calidad y desarrolla alta tecnología desde Cartagena, contribuyendo a la defensa de la protección de infraestructuras críticas y el cuidado del medio marino. Invertir en defensa y seguridad es invertir en la protección de la sociedad. Con cada proyecto Saes impulsa la soberanía tecnológica de España y fortalece las capacidades industriales que nuestro país necesita hoy y en el futuro.
El extraordinario equipo de profesionales que conforman la empresa lo dirige César Solano como director general. A él le gusta valorar que en Saes consideran que la innovación y la colaboración son esenciales para reforzar la autonomía tecnológica y la seguridad de nuestro país. Por eso participan en proyectos clave como los submarinos S-80, las fragatas F-110, el programa Santiago y los aviones de patrulla marítima C 295 trabajando junto a la Armada española y socios estratégicos como Navantia, Indra, Thales y Airbus. Todo con un decidido compromiso en seguir aportando soluciones avanzadas que contribuyan a la defensa y al desarrollo tecnológico de España.
Y no existe mejor manera de terminar un encuentro entre técnicos, militares, ejecutivos y civiles que en el entorno de una buena mesa, sin lujos pero con productos de mercado y cocina de siempre. Fundado en 1925, el Bar Moreno de Canteras es un clásico. Ahora rebautizado como Nuevo Moreno – después de haber pasado tres generaciones en su gestión – continúa con un exquisito tapeo que se convierte en una comida singular. Empezamos con unas cañas muy bien tiradas desbordantes de espuma, acompañadas de sus típicas «empanadillas preparás» rellenas al momento con ensaladilla, boquerones, anchoas y coronadas con su inconfundible toque de alioli. Continuamos con las clásicas tapas que dieron prestigio al local y que son extraordinarias, convirtiéndose en una sinfonía de sabores: magra con tomate, calamares encebollados, conejo al ajillo, manitas en salsa y unas albóndigas caseras. Todo regado con un tinto de Ribera Vilano 57 que es una verdadera obra maestra. El punto final fueron unos flanes caseros con nata y un asiático a la antigua usanza. Termino con una sabia reflexión: «Lo que no es útil para la abeja, no es útil para la colmena». A pensar.











