Durante dos semanas, Cartagena ha vuelto a latir al ritmo de quienes aún están empezando a escribir su historia sobre un escenario. La vigésimo octava edición del certamen Entre Cuerdas y Metales ha bajado el telón de sus jornadas finales, dejando tras de sí una sucesión de interpretaciones que han conjugado disciplina, talento y una emoción difícil de disimular.
En la Fundación Mediterráneo se concentró buena parte de esa intensidad en la segunda semana. El arpa, la guitarra clásica y la flamenca abrieron el lunes un diálogo íntimo con el público en la final de cuerda pulsada, donde cada nota parecía medir no solo la técnica, sino la personalidad de quienes la ejecutaban. Un día después, la voz tomó el relevo, transitando entre el canto lírico y el cante flamenco, dos formas distintas de entender la expresión, pero igualmente exigentes. El miércoles, la percusión cerró este bloque con la marimba como hilo conductor, un instrumento que obligó a los finalistas a demostrar precisión y sensibilidad a partes iguales.
El certamen regresó después a su origen, el Conservatorio de Música de Cartagena, para una de las citas más esperadas: la música de cámara. Allí, 29 jóvenes músicos, distribuidos en nueve formaciones, construyeron un mosaico sonoro que fue desde el diálogo de los dúos hasta la complejidad de los quintetos. Cada conjunto mostró no solo la calidad individual de sus integrantes, sino la capacidad de escucharse, de respirar juntos, de sostener el equilibrio invisible que exige este formato.
Más allá de la competición, el certamen ha vuelto a consolidarse como un espacio necesario. Las salas han contado con público, las interpretaciones han encontrado su lugar y los jóvenes intérpretes han tenido la oportunidad de medirse, crecer y, sobre todo, ser escuchados. En un tiempo donde la inmediatez domina, iniciativas como esta siguen apostando por procesos largos, por el estudio y por el valor de la música como lenguaje compartido.
El desenlace definitivo llegará el próximo 9 de mayo, cuando el Auditorio El Batel acoja la clausura y entrega de premios. Será una cita abierta, con entrada libre, en la que se conocerá el veredicto del jurado y donde la música volverá a ser protagonista. Sobre el escenario estarán el Aureum Trio, ganador de la pasada edición en música de cámara, y la Banda Sinfónica del Conservatorio de Cartagena, dirigida por Ginés Martínez Vera. Un cierre que no solo pondrá nombre a los premiados, sino que celebrará, una vez más, la continuidad de una tradición que mira al futuro sin perder el pulso de su origen.













