Cartagena ha vuelto a situarse en el centro de la estrategia turística de la Región de Murcia gracias a una combinación difícil de igualar: un patrimonio histórico milenario, un litoral de extraordinaria riqueza natural y una apuesta firme por la calidad y la sostenibilidad. Así se ha puesto de manifiesto durante la presentación de la programación de eventos de Turismo Azul, celebrada en el Auditorio El Batel, donde administraciones, empresas y representantes del sector turístico han coincidido en señalar a Cartagena como uno de los grandes referentes del turismo costero en España.
La alcaldesa, Noelia Arroyo, aprovechó el acto para reivindicar el papel protagonista que desempeña el municipio dentro de la marca Costa Cálida, recordando que Cartagena figura entre los destinos españoles con mayor número de reconocimientos vinculados a la calidad de sus playas y servicios turísticos. Un liderazgo que este año se traduce en la obtención de 10 Banderas Azules en sus playas, además de las concedidas a los puertos deportivos del Real Club de Regatas y Yacht Port Cartagena, junto a 13 distinciones Q de Calidad Turística y 12 certificaciones S de Sostenibilidad Turística.
Más allá de las cifras, Arroyo quiso destacar el trabajo diario que existe detrás de estos reconocimientos. La limpieza, la accesibilidad, la seguridad y el mantenimiento constante de los espacios costeros son, según explicó, elementos fundamentales para consolidar un modelo turístico que atraiga a visitantes cada vez más comprometidos con el respeto al medio ambiente y la búsqueda de experiencias auténticas.
La alcaldesa también puso en valor algunos de los grandes tesoros naturales del municipio. Entre ellos destacan los cuatro Senderos Azules de Cartagena, que suman cerca de 26 kilómetros de recorrido junto al mar, así como las reservas marinas de Cabo de Palos-Islas Hormigas y Cabo Tiñoso. Estos espacios protegidos, que abarcan más de 3.100 hectáreas, se han convertido en un referente internacional para el submarinismo y el turismo ecológico, gracias a la conservación de sus fondos marinos y a una gestión que favorece las actividades de bajo impacto ambiental.
Durante la presentación, la consejera de Turismo, Carmen Conesa, explicó que el programa de Turismo Azul contempla cuatro grandes actuaciones a lo largo del mes de junio, orientadas tanto a la promoción del destino como a la generación de contenidos especializados. La responsable regional destacó que la Región debe seguir reforzando su posicionamiento como referencia nacional en turismo náutico y actividades vinculadas al mar, subrayando que Cartagena reúne todas las condiciones para ejercer ese papel de liderazgo.
En la misma línea se expresó el presidente de la Estación Náutica, David Caro, quien calificó la iniciativa como una acción estratégica para mostrar el enorme potencial de la Costa Cálida y poner en valor itinerarios marítimos, paisajes costeros y experiencias únicas ligadas al mar.
La estrategia de Turismo Azul está coordinada por el Instituto de Turismo de la Región de Murcia dentro del proyecto ACD y cuenta con una inversión de tres millones de euros procedentes de los fondos europeos Next Generation EU. Las primeras actividades arrancarán los días 13 y 14 de junio con rutas ecoturísticas en kayak y paddle surf en distintas bases náuticas del Mar Menor, una propuesta que combina deporte, divulgación y sensibilización ambiental.
A continuación, los días 15 y 16 de junio, se desarrollará el programa “Costa Cálida, Tesoros Sumergidos”, centrado en la divulgación y el conocimiento de los fondos marinos de Cabo de Palos y La Azohía. Las jornadas contarán con especialistas de reconocido prestigio, entre ellos Juan García, campeón de España de Fotografía Submarina, y permitirán dar a conocer las innovadoras guías tridimensionales de buceo presentadas recientemente en FITUR.
Con iniciativas como esta, Cartagena continúa reforzando una imagen de destino que mira al mar desde la sostenibilidad, la calidad y la protección de su patrimonio natural. Un modelo que no solo atrae visitantes, sino que también contribuye a preservar uno de los mayores tesoros de la ciudad para las generaciones futuras.












