Hay noches que transforman una ciudad y la llenan de significado más allá de su propia programación. La Noche de los Museos de Cartagena siempre ha tenido esa capacidad de abrir puertas —no solo las de sus espacios culturales, sino también las de la curiosidad, la convivencia y el descubrimiento—, pero este año da un paso más allá al incorporar, por primera vez, la celebración del Día de África. Una propuesta que no llega como un añadido, sino como una declaración de intenciones: la cultura como punto de encuentro entre continentes.
Impulsada por el festival La Mar de Músicas, esta iniciativa se integrará con naturalidad en una de las noches más esperadas del calendario cartagenero. El escenario elegido no es casual. El patio del antiguo CIM, ese enclave que cada verano late al ritmo del mundo, volverá a convertirse en epicentro cultural el próximo 16 de mayo a partir de las 21:30 horas. Allí, con entrada libre hasta completar aforo, la música africana tomará el protagonismo en una velada que promete ser tan vibrante como simbólica.
La cita reunirá sobre el escenario a Tito Nsue, una de las voces emergentes más interesantes del panorama actual. Su propuesta, construida en apenas tres años de trayectoria, destaca por una fusión orgánica entre raíces africanas y lengua española, transitando con soltura por sonidos como el afrobeat, el afro house o el drill melódico. Nsue no solo canta, también conecta territorios, tradiciones y públicos, erigiéndose como un puente sonoro entre África, Europa y América.
Junto a él, el ritmo no se detendrá gracias a DJ Touré, cuya energía en cabina ha ido ganando terreno en ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Con raíces gambianas y senegalesas, su propuesta es un viaje musical que mezcla afrobeat, amapiano, dancehall, hip-hop o R&B, construyendo sesiones donde la narrativa y la conexión con el público se convierten en protagonistas. Su crecimiento ha sido constante desde 2022, compartiendo cartel con artistas internacionales y consolidando una identidad propia que trasciende fronteras.
La incorporación del Día de África a la Noche de los Museos no es solo una novedad en la programación; es un gesto que apunta al futuro. Una invitación a mirar hacia otras culturas desde el respeto, la celebración y la escucha activa. Cartagena, ciudad portuaria por naturaleza, vuelve a demostrar que su vocación es la de tender puentes. Y en una noche donde el arte se despliega en cada rincón, la música africana encontrará su lugar para recordarnos que, en el fondo, todas las culturas dialogan en un mismo idioma: el de la emoción compartida.












