El festival Mucho Más Mayo volvió a convertir este sábado a Cartagena en un espacio abierto a la creatividad, la reflexión y la participación ciudadana. La programación impulsada por el Ayuntamiento continuó acercando las artes vivas tanto a vecinos como a visitantes con una intensa jornada repleta de danza, teatro comunitario, circo contemporáneo y propuestas escénicas que llevaron la cultura a distintos rincones del puerto y del casco urbano.
Uno de los grandes protagonistas del día fue Wild, el impactante espectáculo de la compañía británica Motion House, que transformó la explanada del Puerto en un enorme bosque vertical. La propuesta combinó danza, acrobacias y teatro gestual para mostrar la desconexión del ser humano con la naturaleza en una sociedad marcada por el ritmo frenético de la vida urbana. El montaje sorprendió al público por su espectacular puesta en escena y por la fuerza visual de una representación que invita a reflexionar sobre el entorno y el modo en que las ciudades han modificado la relación de las personas con el mundo natural.
Horas antes, el festival había vuelto a emocionar con un nuevo pase de La velocidad de la luz, una obra de teatro comunitario que agotó entradas desde su estreno. La pieza, dirigida por el dramaturgo y cineasta argentino Marco Canale, nace de las vivencias, recuerdos, canciones y sueños compartidos por integrantes de asociaciones y colectivos vecinales de Cartagena. La representación, creada específicamente para Mucho Más Mayo, convierte a los propios ciudadanos en protagonistas de una experiencia escénica íntima y profundamente humana.
La noche continuó con Runners, una original propuesta de circo contemporáneo de la compañía HIPPANA MALETA. Con humor, movimiento y juegos escénicos, la obra reflexiona sobre la velocidad con la que transcurre la vida actual y la contradicción de una sociedad cada vez más inmóvil. La pieza mezcló acrobacias y teatro físico para ofrecer una mirada divertida, pero también crítica, sobre la obsesión contemporánea por la rapidez y la productividad.
El cierre de la jornada llegó pasada la medianoche en el restaurante Mare Nostrum, donde el colectivo Casino Social Club convirtió el espacio en una peculiar celebración artística a medio camino entre el happening, la fiesta y la intervención cultural. Música, nostalgia y reivindicación se mezclaron en una propuesta concebida como una respuesta frente al ocio repetitivo y uniforme. Una velada pensada para bailar, compartir y celebrar también los veinte años de trayectoria del festival Mucho Más Mayo, convertido ya en una de las grandes referencias culturales de Cartagena.











