La fotografía ha salido a la calle en Cartagena para mirarse en los ojos de quienes pasean, compran o simplemente cruzan el casco histórico sin más intención que dejarse llevar. Ese es el espíritu de Caleidoscopio, la gran exposición urbana de FotoFest Cartagena, la primera bienal de fotografía impulsada por el Ayuntamiento, que propone algo tan sencillo como ambicioso: poner en valor la imagen fotográfica y devolverla al espacio público, allí donde siempre estuvo la vida.
Son 66 fotógrafos de la Región de Murcia los que han aceptado el reto de exponer más de 270 imágenes repartidas en 14 puntos del centro histórico. Un mapa abierto, sin puertas ni horarios, que invita a descubrir miradas diversas mientras se recorre la ciudad. Toda la información práctica, junto al plano completo del itinerario, puede consultarse en la web del festival, así como en el periódico editado para la ocasión y distribuido junto a esta iniciativa.
La muestra se abrió al público el pasado domingo con una visita colectiva en la que participaron muchos de los autores, en un ambiente cercano y celebratorio. La exposición está comisariada por José Carlos Ñíguez y forma parte del programa general de la bienal, dirigida artísticamente por Juan Manuel Díaz Burgos, quien tuvo claro desde el principio que la fotografía debía ocupar la calle. No como una concesión, sino como una declaración de intenciones.
“Esta exposición urbana trata de sacar la fotografía fuera de las salas y reunir 66 miradas distintas en un mismo Caleidoscopio”, explica Ñíguez, subrayando que el proyecto aglutina trabajos de fotógrafos procedentes de todos los rincones de la Región: desde Cartagena y Murcia hasta Calasparra, Jumilla o San Pedro del Pinatar, con presencia de autores de prácticamente todos los municipios murcianos. Una cartografía visual del territorio contada desde dentro.
Para Díaz Burgos, esta propuesta era casi una deuda pendiente. Nunca antes se había realizado algo similar en la Región: una exposición coral, de gran formato, en el espacio público, con un número tan elevado de fotógrafos vinculados a un mismo territorio. Una manera de romper inercias, de sacar la fotografía del circuito especializado y ponerla frente a un público amplio, diverso y, en muchos casos, inesperado.
Esa reacción directa es, precisamente, una de las claves del proyecto. Manuel Carmona, uno de los fotógrafos participantes, lo resume con claridad: ver las imágenes en la calle permite observar cómo responde la gente, cómo se detiene, comenta o se sorprende. Él expone fotografías tomadas en la playa de La Puntica, en San Pedro del Pinatar, un lugar al que llegó hace más de cuatro décadas y del que confiesa haberse enamorado desde el primer momento. La calle, dice, devuelve el calor que a veces se pierde en lo digital.
También Ana Romero valora especialmente esa dimensión pedagógica y social de la exposición. Colocar las fotografías en el centro de Cartagena permite que personas que quizá nunca entrarían en una sala de exposiciones se encuentren con las obras casi por azar. Una forma de educar la mirada, de despertar curiosidades. Su trabajo se mueve en el ámbito de la antropología cultural y las tradiciones, con imágenes de celebraciones religiosas y populares que conectan pasado y presente, desde la Virgen de la Caridad hasta procesiones vivientes fuera de nuestras fronteras.
Otros autores, como Andrés Ñíguez, aprovechan la ocasión para dar visibilidad a tradiciones menos conocidas, como las mascaradas del interior de España y Portugal, pero también para reencontrarse con colegas y amigos a los que hacía años que no veía. Porque Caleidoscopio es, además, un punto de encuentro, una celebración colectiva de la fotografía como lenguaje común.
Hay en todo ello un poso emocional que Díaz Burgos no oculta. Él mismo recuerda cómo se hizo fotógrafo mirando escaparates en la calle Mayor, y expresa un deseo que resume el espíritu de la muestra: que esta exposición sirva para que algún niño, como aquel de hace sesenta años, descubra la fotografía y se enamore de ella. Que la ciudad, una vez más, haga de escuela.
Entre los fotógrafos participantes se encuentran nombres como Sergio Ferreira Ruiz, Virtudes García, Virginia Bernal, Manuel Zamora, Andrés García Mellado, Ángel Maciá Veas, Antonio Amores Díaz, Diego Soto Nieto, Fernando Galindo Tormo, Frédéric Volkringer, Joaquín Giró, Juanjo Martínez, Manuel Carmona, María José Arévalo, Pablo Solano, Ana Romero, Miguel Ángel del Valle, Pepe Álvarez Rogel, Salvador Ramírez, Gema Palacios, Carlos Ortuño, Néstor Lisón o Juan Miguel Ortuño, entre muchos otros, hasta completar una nómina que refleja la riqueza y diversidad de la fotografía regional.
FotoFest Cartagena está organizado por el Ayuntamiento de Cartagena y cuenta con el patrocinio del Gobierno Regional de Murcia, a través del Instituto de las Industrias Culturales, además de la colaboración del MURAM, la Fundación Cajamurcia y la Fundación Teatro Romano. Un respaldo institucional que hace posible que, durante estos días, Cartagena sea algo más que un escenario: sea un gran álbum abierto, una ciudad que se mira a sí misma a través de las imágenes.










