El mar vuelve a marcar el pulso de Cartagena. La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) ha activado el aviso amarillo por viento y fenómenos costeros para este martes y miércoles, 3 y 4 de marzo, en todo el litoral del municipio, ante la previsión de rachas que podrían alcanzar los 70 kilómetros por hora y un oleaje de entre dos y tres metros de altura.
La advertencia no es menor en una ciudad que vive abierta al Mediterráneo y que conoce bien el carácter cambiante de su costa. El episodio afectará a playas, paseos marítimos y enclaves portuarios, obligando a extremar la prudencia tanto a vecinos como a visitantes.
Desde el Ayuntamiento se sigue la evolución del parte meteorológico con atención. El servicio de Parques y Jardines contempla la posibilidad de cerrar de forma preventiva el Parque Torres si las condiciones lo aconsejan, garantizando en todo caso un itinerario seguro para los visitantes que accedan al Castillo de la Concepción. También se prevé la balización de ficus monumentales para evitar riesgos ante posibles desprendimientos de ramas. El resto de parques, más alejados del litoral y menos expuestos al viento marítimo, permanecerán previsiblemente abiertos con normalidad.
La alerta pone el foco especialmente en la franja costera. Se insiste en la necesidad de mantenerse alejados de malecones, playas y espigones, espacios que pueden verse seriamente afectados por el rompiente de las olas y la fuerza del viento. No es momento de paseos imprudentes junto al mar embravecido ni de fotografías al límite en la línea de costa.
El Consistorio recomienda asimismo evitar la navegación durante estos días y revisar con detenimiento los amarres de las embarcaciones. Tampoco se deben estacionar vehículos en zonas expuestas al oleaje, como el Muelle de la Curra en el puerto de Cartagena o el espigón de la bocana de Cabo de Palos, puntos especialmente sensibles cuando el mar se agita con intensidad.
La prevención se extiende también al ámbito urbano. Se aconseja retirar de fachadas y balcones aquellos elementos susceptibles de ser arrastrados por el viento, como macetas, toldos o persianas, y evitar transitar cerca de muros que pudieran desplomarse o bajo arbolado con riesgo de caída de ramas. En carretera, la recomendación es clara: reducir la velocidad y aumentar la atención al volante.
Cartagena, acostumbrada a convivir con el viento de levante y los temporales de invierno, afronta así dos jornadas en las que la prudencia será la mejor aliada. Porque cuando el mar ruge, la mejor decisión es escuchar su aviso y actuar con responsabilidad.













