Hay gestos que, aunque apenas duran unos segundos, encierran siglos de historia. Un paso al frente, una mirada fija al estandarte y un beso a la bandera. Cartagena volverá a vivir uno de esos momentos cargados de simbolismo el próximo 8 de octubre, cuando la Explanada del Puerto se convierta en escenario de una nueva jura de bandera para personal civil, una ceremonia que permitirá a cientos de ciudadanos expresar públicamente su compromiso y respeto hacia España.
El acto, organizado por el Arsenal de Cartagena con la colaboración del Ayuntamiento, ha sido presentado este lunes y se enmarca además en un año especialmente significativo para la ciudad y la Armada, ya que se conmemora el 300 aniversario de la creación de la Zona Marítima del Levante, origen de la posterior construcción del Arsenal cartagenero.
La ceremonia comenzará a las 11:00 horas y contará con un número limitado de participantes, en torno a 500 personas. Quienes deseen tomar parte deberán formalizar su inscripción entre el 22 de junio y el 20 de septiembre a través de los canales habilitados por la Delegación de Defensa o en las OMITAS del Ayuntamiento de Cartagena.
Durante la presentación, la alcaldesa destacó el valor de una convocatoria que trasciende el ámbito militar y que permite a los ciudadanos participar en una tradición profundamente vinculada a la historia del país. Según señaló, se trata de una ceremonia importante para todos aquellos que desean mostrar públicamente su respeto, lealtad y compromiso con España a través de su bandera.
La estrecha relación entre Cartagena y la Armada será una vez más protagonista de una jornada que unirá tradición, historia y sentimiento. No en vano, el almirante Alejandro Cuerda recordó que la presencia de la Armada en la ciudad se remonta a hace tres siglos y subrayó que la actual bandera nacional nació primero como bandera de la Armada antes de convertirse en símbolo de toda España.
Con el Puerto como telón de fondo y el Arsenal celebrando trescientos años de historia compartida con la ciudad, Cartagena volverá a convertirse en punto de encuentro entre la sociedad civil y una de las instituciones más arraigadas en su identidad. Una ceremonia solemne, abierta a los ciudadanos, que permitirá renovar un vínculo histórico que sigue tan vivo como el primer día.












