El balcón principal del Palacio Consistorial de Cartagena volvió a convertirse este viernes en el epicentro simbólico del inicio del Carnaval de Cartagena, una fiesta que irrumpe cada año en la ciudad como un estallido de alegría, música, baile y color, y que en esta edición arranca con el impulso añadido de su proyección nacional tras haber desfilado el pasado mes de enero por las calles más céntricas de Madrid con motivo de FITUR.
Así lo recordó la alcaldesa, Noelia Arroyo, durante el acto inaugural celebrado el 6 de febrero, una cita que reunió a una amplia representación institucional y festera. Junto a ella estuvieron la consejera de Cultura y Turismo, Carmen Conesa; el director general del ITREM, Juan Francisco Martínez; la concejal de Festejos, Francisca Martínez; los portavoces municipales Jesús Giménez y Manuel Torres; el presidente del Carnaval, Eduardo Pignatelli, así como los personajes centrales de las fiestas: Reyes y Reinas infantiles y adultos, y Don Carnal y Doña Cuaresma, en sus versiones infantil y adulta.
El sonido de los tambores anunció el inicio de los actos cuando las batucadas llegaron a la plaza del Ayuntamiento acompañadas por comparsas, despertando la expectación del numeroso público congregado. Antes de las intervenciones oficiales, los asistentes pudieron disfrutar de las coreografías del grupo Paraíso, que calentaron el ambiente festivo en una tarde marcada por la participación y el entusiasmo.
En su discurso, la alcaldesa quiso poner el acento en el trabajo constante y silencioso que sostiene el Carnaval más allá de estos días visibles. Subrayó que la fiesta comienza mucho antes del pregón, en los hogares, en los talleres y en los locales sociales de los barrios, allí donde comparsas, chirigotas y familias cosen, ensayan y reparan trajes con ilusión. Un esfuerzo colectivo que, señaló, merece reconocimiento y respaldo.
En ese contexto, Arroyo reafirmó el compromiso del Ayuntamiento para acompañar y apoyar al Carnaval en su aspiración de lograr la Declaración de Interés Turístico Nacional, un objetivo compartido que definió como alcanzable gracias al talento, la constancia y la implicación de quienes hacen posible la fiesta año tras año.
El acto culminó con palabras de especial afecto hacia Eduardo Pignatelli, quien, encarnando al Capitán Alatriste, asumió el papel de pregonero de la noche. La alcaldesa destacó que nadie mejor que él para transmitir cómo Cartagena se muestra al mundo a través de su Carnaval. Pignatelli, por su parte, recurrió a un evocador símil marinero para describir unas fiestas que comparó con un galeón de música y color que leva anclas, iza velas y surca un mar festivo durante estos días.
Un gran castillo de fuegos artificiales puso el broche final a la velada, iluminando el cielo y sellando oficialmente el inicio del Carnaval de Cartagena 2026, una celebración que vuelve a latir con fuerza desde el corazón de la ciudad.










