Cartagena volvió a demostrar este viernes 24 de abril que la lectura, cuando se convierte en diálogo, tiene la capacidad de transformar a toda una comunidad. El fallo del jurado de los Premios Mandarache y Hache 2026 no fue solo la proclamación de dos obras ganadoras, sino la culminación de un proceso colectivo en el que más de 8.000 jóvenes han leído, debatido y decidido qué historias merecen ser destacadas.
Con una participación del 96% —1.372 comités de lectura activos de los 1.415 inscritos— el proyecto reafirma su singularidad: el jurado literario más numeroso del mundo no está formado por críticos profesionales, sino por estudiantes que convierten cada página en una conversación compartida.
El Premio Mandarache ha recaído en José A. Pérez Ledo y Alex Orbe por El invasor, una novela gráfica que ha sabido conectar con la sensibilidad de los lectores jóvenes desde una realidad incómoda pero profundamente humana. En paralelo, el Premio Hache ha reconocido Un lobo dentro, de Pedro Mañas, una obra que se adentra sin concesiones en los mecanismos del acoso escolar y sus consecuencias.
Ambas elecciones no parecen casuales. Si algo comparten es la mirada hacia conflictos contemporáneos que atraviesan la vida de muchos jóvenes: la desigualdad invisible y la lucha por sobrevivir en El invasor, y la complejidad emocional del acoso en Un lobo dentro. Dos relatos distintos que dialogan en un mismo punto: la necesidad de comprender al otro.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, puso palabras a esa dimensión colectiva al recordar que el lema “Un libro te marca” no es una consigna, sino una realidad que se ha ido consolidando durante los 21 años del proyecto. La lectura deja de ser un acto solitario para convertirse en un espacio común donde estudiantes, docentes y autores comparten preguntas más que respuestas.
En El invasor, los lectores se encuentran con Carol y Omar, dos vidas que jamás deberían cruzarse pero que lo hacen en un momento histórico irrepetible: marzo de 2020. A través de ellos, la obra expone una realidad silenciosa, la de jóvenes que sobreviven entre estudios y precariedad extrema. La narrativa de Pérez Ledo y el trazo de Orbe construyen una historia que atrapa desde lo cotidiano para conducir hacia una reflexión incómoda, pero necesaria.
Por su parte, Un lobo dentro propone un enfoque menos habitual: el relato desde el punto de vista del agresor. Pedro Mañas dibuja la evolución de Jacob, un adolescente que transita desde la vulnerabilidad hasta la adopción del miedo como herramienta de poder. No hay simplificaciones, sino una exploración de cómo las dinámicas del acoso pueden deformar la identidad hasta límites inesperados.
El próximo 8 de mayo, el Auditorio El Batel acogerá la gala de entrega, donde más de 1.400 estudiantes cerrarán esta edición con la presencia de los autores. Será, como cada año, algo más que una ceremonia: el encuentro entre quienes escriben historias y quienes las hacen vivir.
Mandarache no solo premia libros. Premia la capacidad de una ciudad para escucharse a sí misma a través de sus jóvenes. Y en esa escucha, año tras año, Cartagena sigue encontrando nuevas formas de entender el mundo.












