Hay voces que no solo interpretan un género, sino que lo empujan hacia adelante. La de Carminho es una de ellas. Con apenas 41 años, la lisboeta se ha convertido en el gran referente de una nueva generación del fado, una artista que respeta la raíz pero no teme tensar sus límites. El próximo 21 de julio, el Auditorio Paco Martín del Parque Torres recibirá esa forma de entender la tradición en el marco de La Mar de Músicas, el festival organizado por el Ayuntamiento de Cartagena que en 2026 celebrará su 31ª edición con un Especial Ecuador.
Nacida en Lisboa en 1984 como Maria do Carmo de Carvalho Rebelo de Andrade, Carminho eligió pronto el camino menos cómodo. A los 21 años decidió esquivar las promesas fáciles y lanzó su primer disco de fados. En lugar de asentarse en la gloria inmediata, salió a recorrer el mundo. Aquella inquietud, casi una rebeldía íntima, sigue siendo hoy el motor de su carrera: hacer lo que aún no ha hecho. Desde atreverse a tocar la guitarra portuguesa en la gran pantalla junto a Emma Stone en la película Pobres criaturas hasta incorporar sonoridades inesperadas a un género históricamente celoso de su pureza.
Su último trabajo, Eu vou morrer de amor ou resistir, es buena prueba de ello. En este disco, que presentará en Cartagena, el fado se expande sin perder su latido esencial. La saudade permanece, pero dialoga con nuevas texturas y una producción que mira al presente. Carminho no rompe con la tradición: la estira, la interroga, la lleva a territorios donde conviven la emoción desnuda y la experimentación.
Fue además la primera artista portuguesa en alcanzar el número uno en las listas españolas gracias a su colaboración con Pablo Alborán, un hito que confirmó su proyección internacional. Este año ha vuelto a tender puentes, esta vez con Rosalía en la canción “Memória”, incluida en el nuevo álbum de la catalana. La conexión no es casual: antes de convertirse en fenómeno global, Rosalía versionaba canciones de Carminho, atraída por esa manera intensa y contemporánea de habitar el fado.
A lo largo de su trayectoria, la cantante portuguesa ha tejido una red de complicidades musicales que habla de su amplitud artística. Cercana a Caetano Veloso, con quien ha grabado y compartido giras, también ha unido su voz a figuras como Milton Nascimento, Chico Buarque, Marisa Monte y Carlinhos Brown. En 2024 sorprendió con el EP Carminho at Electrical Audio, producido por Steve Albini, nombre asociado a trabajos emblemáticos de Nirvana, Pixies o PJ Harvey. Una alianza inesperada que confirmó su voluntad de atravesar fronteras sonoras.
Carminho representa un Portugal vivo, que late en la nostalgia pero no se queda anclado en ella. Su música mira al pasado con respeto y al futuro con ambición, expandiendo por ultramar una identidad que se transforma sin perder su esencia. En el escenario del Parque Torres, bajo el cielo de julio, esa tensión entre raíz y modernidad encontrará un marco privilegiado.
Las entradas para el concierto saldrán a la venta a finales de marzo, cuando La Mar de Músicas haga pública su programación completa y active la venta de abonos y localidades. El festival, que en 2026 dedicará su edición a Ecuador, ya ha confirmado la presencia de artistas como Lila Downs, Silvana Estrada y Rodrigo Cuevas. A esa nómina se suma ahora la voz de Carminho, una intérprete que ha hecho del riesgo una forma de fidelidad y del fado una conversación abierta con el mundo.











