Cartagena no ha acudido al Salón Gourmets de Madrid únicamente para mostrar productos, sino para contar una historia que nace en el Mediterráneo y atraviesa siglos de cultura, comercio y tradición. En uno de los mayores escaparates europeos del sector, la ciudad ha desplegado una propuesta que conecta pasado y presente, identidad y futuro, con la gastronomía como hilo conductor.
La concejal delegada de Turismo, Beatriz Sánchez del Álamo, ha sido la encargada de representar institucionalmente a Cartagena en este encuentro que reúne a miles de profesionales. Lo ha hecho poniendo el foco en un proyecto que, más que una iniciativa culinaria, es un ejercicio de memoria histórica: “El viaje del Garum, la Sal y el Pescado a través de los milenios”, recientemente distinguido con el Premio Mares para Siempre MSC 2026.
El garum, aquella salsa que convirtió a Cartagena en un enclave esencial del comercio romano, vuelve así a ocupar un lugar central, no solo como producto simbólico, sino como relato vivo de una ciudad que encuentra en su pasado una herramienta de promoción contemporánea. El documental vinculado al proyecto, rodado en distintos enclaves —entre ellos la propia Cartagena—, profundiza en esa herencia que sigue impregnando la identidad local.
Durante la jornada, la presencia cartagenera se ha integrado también en la estrategia regional “1001 Sabores de la Región de Murcia”, donde la tradición se ha servido en forma de recetas. Platos que no necesitan artificios: la patata temprana de La Puebla, los michirones o las pelotas galileas de Pozo Estrecho han reivindicado el valor de lo cercano, de lo auténtico, de lo que se cultiva y se cocina con arraigo.
No se trata solo de exhibir productos, sino de generar alianzas. En ese contexto, la agenda institucional ha incluido encuentros de trabajo como el mantenido con la directora de Marketing de MSC para España y Portugal, Marta Chouza, con la vista puesta en una segunda fase del proyecto premiado. Esta nueva etapa aspira a seguir profundizando en la narrativa del patrimonio culinario, incorporando escenarios tan emblemáticos como el Teatro Romano de Cartagena o el Museo Arqueológico Municipal de Cartagena.
Cartagena entiende que la gastronomía no es solo un atractivo turístico, sino una forma de explicar quiénes somos. En Madrid, entre stands, fogones y discursos, ha quedado claro que la ciudad no vende únicamente sabores: ofrece una experiencia que nace del mar, de la historia y de una forma de vivir que sigue encontrando en lo sencillo su mayor fortaleza












