La Asociación Española contra el Cáncer ha dado este lunes en Cartagena un paso que va más allá de lo simbólico. La inauguración de su nueva sede, en la confluencia de las calles Carlos III y Ángel Bruna, supone un refuerzo real y tangible de la atención sociosanitaria en la ciudad, con un espacio pensado no solo para tratar, sino para acompañar, escuchar y sostener a quienes conviven con la enfermedad.
El nuevo centro nace con una vocación clara: humanizar el tratamiento del cáncer y ofrecer un apoyo integral tanto a los pacientes como a sus familias. Las instalaciones mejoran de forma sustancial los servicios que la asociación venía prestando en la ciudad portuaria e incorporan áreas de atención psicosocial, gabinetes de asesoramiento legal y laboral y un gimnasio especializado para programas de ejercicio físico oncológico, concebido como una herramienta terapéutica más dentro del proceso de recuperación.
Durante el acto inaugural, la alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, subrayó el valor del propio espacio, definiéndolo como “amable, alegre y con mucha luz”, un entorno que —remarcó— influye directamente en el estado de ánimo de los pacientes y de sus familias. Arroyo puso también el acento en la colaboración entre administraciones y tejido asociativo, defendiendo que es precisamente esa red la que permite llegar “a donde las administraciones no podríamos alcanzar por nosotros mismos”, garantizando una atención más cercana y de mayor calidad.
En la misma línea se expresó el presidente de la Región de Murcia, Fernando López Miras, quien calificó a la AECC como un “colaborador imprescindible” del sistema público de salud. López Miras aprovechó su intervención para anunciar que la puesta en marcha del gimnasio especializado permitirá potenciar el programa regional ‘Activa Suma’, una iniciativa que desde 2022 ha beneficiado ya a más de 500 pacientes mediante el ejercicio terapéutico como complemento al tratamiento médico.
El acto contó también con la participación del presidente nacional de la entidad, Ramón Reyes, que recordó que la lucha contra el cáncer es una “causa universal”, y del presidente regional, Eduardo González, quien insistió en la necesidad de seguir avanzando hacia una atención cada vez más humana, desarrollada en entornos que favorezcan el bienestar emocional y la dignidad de las personas.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada llegó con el reconocimiento al voluntariado, auténtico pilar de la asociación. La alcaldesa tuvo palabras especiales para Federico, que a sus 93 años continúa colaborando de forma altruista, ejemplo vivo de una organización que se apoya en la entrega silenciosa de quienes creen en el acompañamiento como forma de compromiso social. No es un gesto aislado: la AECC cuenta con 69 juntas locales repartidas por toda la Región de Murcia, una red que garantiza cercanía, presencia constante y una respuesta humana allí donde más se necesita.











