La noche del sábado 25 de abril dejó en Cartagena una de esas estampas que explican, sin necesidad de artificios, la fuerza de una ciudad cuando se une en torno a una causa común. El Auditorio y Palacio de Congresos El Batel volvió a llenarse para acoger la gala del XIII aniversario de Misercua, una cita que ha dejado de ser solo un evento cultural para convertirse en un referente solidario plenamente consolidado.
Sobre el escenario, más de 300 artistas —entre músicos, bailarines y acróbatas— dieron forma a un espectáculo de gran formato que no solo destacó por su calidad, sino por el mensaje que lo sostiene. En el patio de butacas, el respaldo del público volvió a ser total, con una asistencia que reafirma el vínculo entre la ciudadanía y este proyecto impulsado por Abel Solano.
La alcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, participó en una velada que también tuvo momentos de reconocimiento institucional. Durante el acto, recogió una placa otorgada por Misercua al Ayuntamiento, un gesto que simboliza la colaboración constante entre la iniciativa y la administración local. Arroyo destacó la dimensión del evento, al que definió como “una experiencia única”, subrayando tanto la complejidad de su puesta en escena como su impacto social.
La regidora insistió en la necesidad de respaldar propuestas de este tipo, que trascienden lo estrictamente cultural para convertirse en herramientas de cohesión. En su intervención, puso el acento en el valor humano de Misercua, una iniciativa que ha sabido construir un espacio donde el arte no solo se interpreta, sino que también une, integra y proyecta valores compartidos.
La gala, conducida por Óscar Martínez y Mónica Martínez, mantuvo un ritmo ágil que permitió dar visibilidad a la diversidad de disciplinas participantes, reforzando la idea de que el espectáculo es solo la parte visible de un proyecto mucho más amplio.
Porque el verdadero alcance de la noche se mide también fuera del escenario. Toda la recaudación irá destinada a un proyecto de investigación del Instituto de Investigación Biosanitaria, dirigido por el doctor Pedro Cascales. Una contribución que conecta directamente la cultura con la mejora de la vida de las personas, especialmente en la lucha contra el cáncer.
Cartagena volvió así a demostrar que la cultura, cuando se alinea con la solidaridad, multiplica su sentido. No se trata solo de llenar un auditorio, sino de construir una ciudad más comprometida, más consciente y, sobre todo, más unida.












