Hay días en los que una ciudad no inaugura una obra ni corta una cinta, pero avanza varios años de golpe. Hoy ha sido uno de esos días para Cartagena. En el Arsenal, ese espacio donde la historia naval pesa tanto como el acero, se ha firmado algo más que un protocolo: se ha rubricado una declaración de intenciones sobre qué papel quiere jugar esta ciudad en el mundo que viene.
La firma del Protocolo General de Actuación dentro de la línea ‘Caetra Arsenal’ consolida una estrategia que no nace de la improvisación, sino de una suma de piezas que ya estaban colocadas sobre la mesa. La alcaldesa, Noelia Arroyo, lo ha explicado con claridad al recordar que Cartagena no parte de cero: una aceleradora comercial en marcha en el CEIC con 22 empresas, una línea específica de inteligencia artificial con proyectos ya seleccionados y una Mesa de Formación de Nuevas Industrias diseñada para que el talento no se quede descolgado de las necesidades reales del sector. Todo eso forma parte de un ecosistema que hoy ha encontrado un anclaje definitivo en el Arsenal.
El Ayuntamiento ha querido subrayar su papel activo en esta alianza, no como espectador institucional, sino como engranaje necesario. La conexión entre universidad, centros de formación y tejido empresarial deja de ser un mantra para convertirse en una herramienta concreta, orientada a un objetivo muy preciso: que el conocimiento se transforme en capacidad productiva y en empleo cualificado.
Desde la Armada, el mensaje ha sido directo y sin rodeos. El almirante Alejandro Cuerda ha puesto palabras a una realidad incómoda pero evidente: la soberanía tecnológica ya no es un concepto abstracto, sino un factor decisivo. La rapidez, la innovación y la colaboración con empresas locales y regionales se convierten en condiciones imprescindibles para construir una Armada relevante en un escenario internacional cada vez más exigente. No se trata solo de fabricar, sino de certificar, homologar y definir retos tecnológicos que permitan ganar independencia estratégica, especialmente en un programa tan sensible como el S-80.
La dimensión regional del acuerdo la ha reforzado la consejera de Empresa, Empleo y Economía Social, Marisa López, al recordar que ‘Caetra Arsenal’ contará con una dotación de cinco millones de euros entre 2025 y 2026. Una inversión que busca algo más ambicioso que repartir fondos: crear un triángulo virtuoso entre Armada, empresa y sociedad civil, abrir las puertas del Arsenal a pymes y startups y situar a Cartagena y a la Región en la primera línea de la economía del futuro.
El protocolo tendrá una vigencia inicial de cuatro años y estará supervisado por una comisión mixta en la que estarán representados la Armada, el Instituto de Fomento y el Ayuntamiento. Un detalle que no es menor, porque habla de seguimiento, de evaluación y de la voluntad de que lo firmado no se quede en un documento bien redactado.
Cartagena, ciudad de tradición militar e industrial, parece haber entendido que su mejor herencia no está solo en el pasado, sino en la capacidad de reinterpretarlo. Hoy, en el Arsenal, no se habló de nostalgia ni de glorias antiguas. Se habló de tecnología, de talento y de futuro. Y eso, en los tiempos que corren, no es poco.










